En Madrid, por su parte, están todas las ilusiones intactas y amenazantes. Y, supongo, otra cosa sería irracional, todos los miedos en carne viva. En Las Ventas por mayo los toreros (y no olvidemos a los ganaderos) se juegan la vida, la bolsa y el prestigio. Lo lógico en una cita que se sigue considerando los mundiales del toreo.
En el mismo Madrid el toreo ha tenido espacio y debate en la máxima cámara de representación en una doble sesión para el recuerdo, por un lado, se le entregaba el Premio Nacional de Tauromaquia, el mismo que dinamitó el inculto y sectario Urtasun, al maestro Curro Vázquez, torero de toreros; y prácticamente a la vez el senador valenciano Fernando Carbonell Tatay defendía y sacaba adelante una moción para proteger la cría del toro de lidia, exponente de una cultura y fuente de animación económica del país, iniciativa que incluía la reprobación del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, por todo lo contrario.
El día de Alberto Donaire
El sábado vuelve a Valencia Alberto Donaire. Lo hará ya liberado de la dura carga física y mental que suponía torear con la compañía de la bolsa a que le obligaba la colostomía que le practicaron los doctores tras la tremenda cornada que recibió en esta misma plaza en octubre de 2024. El año pasado toreó una decena de tardes con tan ingrata como necesaria compañía y lo superó con nota alta. Un ejemplo de superación y afición del joven torero, formado en la Escuela de Valencia, escuela taurina y de vida. Si la buena suerte en el toreo hay que perseguirla para merecerla, Alberto la tiene a mano. Estará acompañado de Félix San Román y Ignacio Garibay para lidiar un encierro de Chamaco.